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Lunes, 09 Diciembre 2013

Opinión ante el nuevo chantaje de la policía santafesina

Por Hugo Cravero

 

La policía santafesina, la misma que lideró durante años el triste ranking represivo del país.

Esa, que aun tiene componentes de la patota de Agustín Feced en su cuerpo y en su ADN.

Esa, que hace una década asesinaba a hambrientos que pedían comida en los supermercados.

Esa, que no le tembló el pulso en matar a sangre fría a Pocho Lepratti y a Graciela Acosta.

Esa, que tiene preso a su ex jefe por vinculaciones con el narcotráfico.

Esa, que negocia con la merca en los barrios de la provincia.

Esa, que coimea por dos pizzas o por una vida.

Esa, que libera zonas para que bandas asociadas hagan sus negocios oscuros.

Esa, que golpea a los presos en las mazmorras.

Esa, que ajusticia en nombre de execrables resentimientos.

Esa, que humilla llamando ‘mutantes’ a los pibes de las barriadas más perdidas.

Esa mierda corporativa, corrupta y asesina, a sólo un día de conmemorarse los 30 años del retorno de la democracia, quiere extorsionarnos a cualquier precio. Tras el reclamo laboral se esconde lo peor, por más que el último orejón del tarro, ese miliquito recién llegado a la fuerza, crea que su lucha es sólo una cuestión de guita.

Señores: ¡Todos los trabajadores merecemos sueldo y condiciones dignas de trabajo! Pero jamás se puede desestatizar una sociedad o un gobierno detrás de cualquier pedido, por más justo que sea.

La policía de Santa Fe, tan bien bautizada como la “Santafesina SA”, debe ser íntegramente reestructurada. Hacerla democrática, limpiar la bosta, empezar de cero. Recién ahí podrá sindicalizarse y reclamar en paritarias como todos los trabajadores de la provincia. Antes no, porque solamente le estaremos dando otra herramienta a los de siempre para seguir haciendo su negocio chiquito en desmedros de todos.

Sólo habrá seguridad, cuando esa nueva policía vaya de la mano de un estado que garantice salud, educación, trabajo y bienestar.