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Domingo, 02 Octubre 2016

Ángel Elías: “La hidrovía tiene un futuro significativo”

Luego de encontrar y rescatar de la costa autóctona los restos de un gliptodonte, surgieron varias preguntas. Qué fauna hubo en la región que habitamos hasta hace unos 10 mil años atrás y por qué desapareció. Qué intervención humana hubo ante éste hecho. En éste informe trataremos de responder algunas incógnitas que sólo traerán más interrogantes

 

El hallazgo en el mes de agosto de restos de un gliptodonte en las barrancas del Paraná en Baigorria disparó preguntas nunca antes formuladas en éste medio. Quiénes estaban en estos parajes antes de nosotros. Y decimos “nosotros” y lo planteamos desde “antes del antes”.

En estas páginas escribimos sobre los chanaes, aquel pueblo original que estuvo por la región mesopotámica con antelación a la llegada del español, y que tuvo alguna radicación en la zona que vivimos. También nos aventuramos en hablar sobre los pioneros que atravesaron el mar para hacer la América y poblar el viejo Paganini. Pero de lo que esbozamos cuando decimos antes de “nosotros”, lo hacemos en referencia de lo que era ésta región hace 10 mil años atrás. En sí, sin ánimo de grandilocuencia, cómo era Baigorria, Bermúdez, Rosario, Ybarlucea, la gran Pampa Húmeda en la prehistoria.

Te imaginás un tatú carreta del tamaño de un Fiat 600, caballos en mixtura con cebras de unos 600 kilos, gatos grandes como la mesa de tu comedor con unos colmillos tan largos como un brazo de niño, marsupiales de rasgos felinos tan temibles como los gatitos del párrafo anterior, elefantes lanudos de menor porte de los que ves en tele, perezosos gigantes que comían hojas de árboles como mascotas de peluches, camélidos de tres metros con trompa. Bueno algo así era la fauna de la región que habitamos hasta hace unos 10 mil u 8 mil años.

Granadero Baigorria, inmersa en la Pampa Húmeda Argentina, tuvo su megafauna extinta en el pleistoceno. Animales que acostumbramos a ver en las películas de Disney o en encuentro paleontológicos, como el ocurrido en nuestra ciudad el mes pasado con el hallazgo del neosclerocalyptus, una especie de gliptodonte, en las barrancas de calle Lisandro de la Torre, pisaban estos suelos. Muchos de estos grandes mamíferos no sólo convivieron con otros animales que hoy existen, sino que también lo hicieron con los homo sapiens que entraron al continente americano, alguno dicen por el Estrecho de Bering otros por el océano Pacífico desde Oceanía, hace unos 18 mil años.

Luciano Rey, el responsable del área de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico del Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe, fue quien llevó a cabo, junto a un equipo de profesionales, las excavaciones para el rescate de los restos del gliptodonte en las costas locales. Éste comentó a El Urbano que: “A primera vista, por la composición de la tierra y la altura de la barranca donde estaba el animal, éste puede tener una antigüedad de unos 15 mil años”. O sea, que tranquilamente ese bichito del tamaño de un tanque de aceite de 200 litros, porque ese tipo de gliptodonte era el de menor talla de su especie, pudo estar en contacto con humanos que vivían en la zona. Es destacar que los restos humanos más antiguos encontrados en la provincia, en San Eduardo, datan de unos 8.270 años y los más añejos del país, descubiertos en Santa Cruz, tienen 13 mil años.

El gliptodonte baigorriense fue encontrado por casualidad por trabajadores del Boating que está en las barrancas locales, en la bajada de la calle Lisandro de la Torre, lindante con el camping comunal. Según comentó Rey, una periodista de Canal 5 de Rosario se comunicó con él para decirle que iba rumbo a nuestra localidad para hacer la nota sobre el hallazgo de algo que parecían huesos. “Yo estaba volviendo de Santa Fe por Autopista cuando me avisaron, así que directamente vine para Baigorria y constaté que se trataba de un gliptodonte lo que había sobre la barranca por las placas que se podían ver a simple vista”, dijo el profesional. Las placas que se refiere es el caparazón del animal, que según el tramado del mismo se puede saber que especie encontrada.

La historia de la excavación y rescate de los restos fósiles es conocida. Luego de la constatación Luciano Rey avisó al municipio local que se puso a disposición para trabajar con el Ministerio de Innovación y Cultura a través de la coordinación cultural comunal, dependencia a cargo de Osvaldo Seghezzo. Tras una larga semana de precisos trabajos se logró sacar el 60% del caparazón y otros huesos del mamífero milenario. “Cuando lo terminamos de excavar lo dejamos con una capa de tierra, y a eso se lo cubrió dentro de un bochón con unos 800 kilos de yeso y se lo puso en resguardo en una estructura de metal”, contó el paleontólogo. La cola del neosclerocaliptus, una suerte de tubo con púas que servía como elemento defensivo de éste tipo de animales, había sido retirada antes de la placa y con un proceso similar se lo llevó a la Casa de la Cultura. Los otros restos, o sea el bochón, fueron a la Casa del Bicentenario.

La Ley Nacional número 25.743 rescata y le da valor a éste tipo de hallazgo histórico. En la provincia, con la llegada de María del Rosario “Chiqui” González y la creación del Ministerio de Innovación y Cultura, se logró adherir a esta norma y empezar a darle la importancia a éste tipo de encuentros paleontológicos. “Yo hace 6 años que estoy en esta oficina y hemos podido armar cuatro equipos de paleontólogos para éste trabajo”, comentó Rey y es de notoria opinión pública el hallazgo constante de restos de mega fauna de la región. Al rescate de nuestra ciudad es bueno sumar otros como los restos de animales prehistóricos encontrados en Totoras, Álvarez, San José de la Esquina, San Lorenzo, Pueblo Esther, entre otros.

Uno de esos equipos, comandado por la paleontóloga Brenda Ferrero y la supervisión del mismo Luciano Rey, junto a personal técnico del Museo Provincial de Ciencias Naturales “Dr. Ángel Gallardo” de Rosario, y empleados del municipio baigorriense fue el que llevó adelante los trabajos en las barrancas.

Quizás lo más apasionante del descubrimiento aún esté por verse, pues es necesario contar que la experiencia traída por Rey, desde la Red Pampeana de Paleontología, con la participación social del rescate de la prehistoria y la megafauna, en la limpieza de los huesos y futura exposición de los mismos, es lo que se está planificando en los meses por venir. “Ahora los restos están en Cultura de Baigorria y la Casa del Bicentenario. Una vez que los fósiles se sequen y se elimine la humedad va a comenzar un trabajo de limpieza que lo harán profesionales, pero a la vez queremos que la sociedad de Baigorria y la región participe en los trabajos”, comentó el funcionario. Es destacar que en las labores de los paleontólogos y técnicos en la costa local hubo jóvenes de la escuela secundaria 330. Allí los adolescentes y sus docentes pudieron ver parte los trabajos hechos y recibieron de los profesionales información y charlas sobre la fauna hace 10 milenios atrás.

La megafauna pampeana

Hace 65 millones de años un meteorito te estrelló en el planeta generando el exterminio de los dinosaurios. No es que haya desaparecido la vida, sino que el impacto del bólido hizo que la Tierra modificara su biotopo y el nicho que dejaron los lagartos lo tomaron los mamíferos. Para entenderlo de manera simple, unos 9 millones años atrás, los animales mamarios comenzamos a evolucionar y a dominar el mundo.

La megafauna que habitó la Pampa se desarrolló en las praderas y bosques. Los animales más destacables que ya no existen, pero que habitaban estas tierras fueron:

Tigre diente de sable, conocido también como “esmilodonte”. Este gatito de 400 kilos era una vez y media mayor a un león adulto.

Oso o arctodus, un animal úrsido que estuvo en esta región y que solía pesar unos 600 kilos. En Sudamérica sólo queda una especie de osos, “el oso de anteojos”, que vive en la zona Andina.
Megaterio, un perezoso gigante que medía unos 6 metros y pesaba 3 toneladas.

Gliptodonte, pariente directo de la mulita o tatú carreta. Hubo muchas especies de éste mamífero. Lo notable es que el desarrollo de estos animales se dio en la Pampa y desde aquí emigró. Hace 3 millones de años cuando se forma el Istmo de Pananá los gliptodonte llegaron a América del Norte y los mamíferos habitantes de aquella zona bajaron al sur.

Mastodontes, o mamut americano. Estos elefantes lanudos, de menor porte a los existentes en África, podían pesar hasta 4 toneladas.

Macrauquenia, un camélido de una tonelada que por su ubicación de las fosas nasales podría haber tenido trompa.

Toxodonte, una mezcla de rinoceronte e hipopótamo de una tonelada.

Equinae, el caballo americano con probables manchas como cebra.

La extinción

La desaparición de la megafauna sudamericana sigue siendo una gran pregunta. Hay dos teorías que se relacionan entre sí sobre el fin de estos animales. Una es la del cambio climático y la otra es la posible sobre matanza que el humano hizo a ellos. Según especialistas los grandes animales estaban en retroceso por las condiciones del clima y la llegada del homo sapiens al continente sólo fue el golpe de gracia en el exterminio.

Y al final, nunca hay final

En forma de conclusión podríamos decir que por estas tierras, justo ahora dónde estás parado hace tan solo 8 mil años un toxodonte se daba un baño de barro, o en la parada del 143 de calle Eva Perón y San Martín un tigre diente de sable se merendaba un armadillo de grandes proporciones, o plena plaza 9 de julio un extraño camello trompudo deshojaba un pobre árbol desprovisto de toda defensa.
No está nada mal imaginar. Sabernos que antes de todos nosotros hubo una pradera y un bosque fértil lleno animales que lo poblaron. El futuro nos seguirá contando el pasado en cada hallazgo, y continuaremos siendo en éste paraje planetario parte de una extraña paradoja, una simple y compleja realidad donde los humanos somos un eslabón más.