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Martes, 18 Febrero 2014

La AEC en contra de los alquileres usurarios

La Asociación Empleados de Comercio de Rosario ha iniciado una campaña en contra de los alquileres usurarios, sean los de locales comerciales como de las viviendas familiares

 

“Alquileres: Basta de Usura” señala un volante que comenzó a ser circulado por distintos ámbitos de la ciudad, y a través del cual se exhorta a actuar a “la clase política, a la justicia y a la sociedad”.

En ese contexto, la entidad gremial ha hecho conocer su preocupación a legisladores nacionales y provinciales, a los concejales y a las autoridades de la Justicia.

Varios centros comerciales de diferentes ciudades del país, donde Rosario no es ajena a ello, están atravesando un momento crítico desde hace largo tiempo: muchos de los locales que estuvieron ocupados durante años hoy se encuentran vacíos, transformando al sector en un cementerio de locales.

Esto se da, fundamentalmente, por los precios elevadísimos –casi usurarios- de los alquileres y por la baja en las ventas.

Los alquileres para las familias y locales comerciales han aumentado mucho más que los salarios y la inflación. Ni hablar de la renovación de los contratos, con aumentos que llegan hasta el 100 por ciento.

Muchas familias quedan destruidas y en la calle, mientras muchos negocios tienen que cerrar y, como efecto dominó, prima una incertidumbre tal que hace peligrar las fuentes de trabajo de los empleados de comercio, principalmente de los que trabajan en pequeños y medianos negocios, aunque los grandes no están ajenos a la problemática.

Si bien el dueño del comercio es quien debe afrontar el incremento en los precios de los alquileres, lo cierto es que el empleado se ve asimismo afectado negativamente.

En este sentido, muchos negocios de nuestra ciudad han decidido que la mejor opción es cerrar las puertas. Otros eligieron mudarse a zonas más económicas o a espacios más reducidos, generando un achicamiento en la plantilla del personal para abaratar costos.

Ambos ejemplos se traducen en la pérdida de centenares de fuentes de trabajo.
Asimismo, la incertidumbre que se genera respecto al dólar y la fluctuación de la economía lleva a muchos comerciantes a no aventurarse a invertir en un negocio.
En este sentido, pensar en emplear a personal o analizar la posibilidad de ampliar un negocio, muchas veces queda por fuera de la agenda empresarial por el temor a las posibles respuestas del mercado.

Lo cierto es que los números asustan y la incertidumbre que reina por estos días no hace más que atentar contra la convivencia.

El fantasma de la pérdida de fuentes de trabajo afecta al interior de miles de familias de empleados, quienes quedan a merced de las decisiones del empleador y del mercado en general.

Es necesario e imperioso poner límites a los propietarios parásitos e inescrupulosos, que con su afán de lucro destruyen nuestra comunidad y su economía.

En defensa de la familia mercantil y las fuentes de trabajo, así como de toda la comunidad, exigimos la urgente regulación del sistema de alquileres para que los argentinos podamos sentirnos dueños de nuestro destino y no seamos prisioneros de los propietarios inescrupulosos.