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Miércoles, 08 Julio 2026 No olvidamos, no perdonamos

Murió Pascual Guerrieri, uno de los principales responsables del terrorismo de Estado en el Gran Rosario

El ex teniente coronel del Ejército falleció a los 91 años mientras cumplía prisión domiciliaria. Fue condenado en múltiples causas por delitos de lesa humanidad y tuvo un rol central en el funcionamiento de centros clandestinos de detención, entre ellos La Calamita, donde permanecieron secuestradas y fueron torturadas decenas de víctimas

Pascual Oscar Guerrieri, uno de los principales represores de la última dictadura cívico-militar en el sur de Santa Fe, murió a los 91 años mientras cumplía prisión domiciliaria. El ex teniente coronel del Ejército había sido condenado a prisión perpetua en diversas causas por delitos de lesa humanidad y fue señalado por la Justicia como uno de los máximos responsables del circuito represivo que operó en Rosario y el Gran Rosario, con especial participación en el centro clandestino de detención La Calamita.

El fallecimiento de Guerrieri pone fin a la vida de uno de los principales ejecutores del terrorismo de Estado en la región, aunque sin haber aportado información sobre el destino de las personas desaparecidas ni haber manifestado arrepentimiento por los crímenes cometidos durante la dictadura.

Su nombre quedó asociado a la denominada "megacausa Guerrieri", uno de los juicios más importantes por delitos de lesa humanidad desarrollados en Rosario, que permitió reconstruir el funcionamiento del aparato represivo articulado por el Destacamento de Inteligencia 121 y el II Cuerpo de Ejército.

Durante el proceso judicial se acreditó que Guerrieri se desempeñó como segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 121 e integró el Batallón de Inteligencia 601, desde donde coordinó grupos de tareas responsables de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones de militantes políticos, trabajadores, estudiantes y dirigentes sociales.

Uno de los aspectos centrales de las investigaciones fue su vinculación con La Calamita, el centro clandestino de detención que funcionó en Granadero Baigorria, en Eva Perón 1530, y que integró el circuito represivo del Gran Rosario. Allí, al igual que en la Quinta de Funes, La Intermedia, la Escuela Magnasco y la ex Casa Salesiana Ceferino Namuncurá, decenas de personas permanecieron cautivas, fueron sometidas a torturas y muchas continúan desaparecidas.

La Justicia también estableció la responsabilidad de Guerrieri en el funcionamiento de esos centros clandestinos, considerados piezas fundamentales del plan sistemático de persecución y exterminio implementado por la dictadura entre 1976 y 1983.

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