
Josefina antes de ser diputada nacional fue nuestra compañera. Categoría humana que no perderá jamás.
La piba que uno contemplaba desde lejos en cada marcha allá en los 90’ y a principios de éste milenio, con sus andar cansino y mirar tierno, no ha perdido jamás su cuota de felicidad a pesar que la dictadura le arrebatara casi todo. Logró como tantos contener la furia y transformarla en solidaridad y justicia colectiva