Los concejales de la localidad declararon, por unanimidad, Patrimonio Histórico y Cultural el cementerio hebreo que está ubicado dentro del camposanto municipal en el extremo oeste, líndate con la vía del ferrocarril Belgrano.
El proyecto, que fuera presentado por la edila Graciela Bordón, pretende preserva el lugar, que hoy está en ruinas. A su vez se envió una copia a la legislatura de la provincia, para que el tema sea trabajado en las Cámaras de Diputados y Senadores.
Como ya publicó éste medio en un trabajo de investigación periodística, el cementerio semita perteneció a una organización mafiosa de origen judío llamada Zwi Migdal que regenteaba prostíbulos en el mundo con mujeres, en su mayoría, traídas de Europa del Este. En nuestra ciudad, ya en el ocaso de los rufianes, en la década del 30’ del siglo pasado, se instalaron dos prostíbulos en barrio San Fernando. Al ser expulsados por la comunidad por sus prácticas delictivas, los judíos no dejaron de ejercer su religión construyendo sinagogas y cementerios para enterrar a sus familiares.






