El Urbano - ¿Cómo nace el grupo Las Mirabal? ¿Por qué? ¿Cuando?
Patricia Córdoba - Empezamos a reunirnos a partir del "Ni Una Menos" del 3 de junio de 2015, con motivo del aumento desmedido de femicidios y ante la urgente necesidad de exigir que se tomen medidas a nivel nacional para prevenir y erradicar la violencia en todos los ámbitos y de distintos tipos. En esa convocatoria, y por el pedido de mujeres que fueron y nos preguntaban "donde se reúnen" es que decidimos hacerlo a partir del miércoles siguiente con el único objetivo de empezar a trabajar en la prevención, con los y las adolescentes, con las familias y las mujeres que quisieran acompañarnos.
Las Mirabal son un grupo de mujeres (y varones) que se reúne una vez por semana los miércoles a las 19 hs en la Vecinal de Martín Fierro. Son encuentros abiertos y dispuestos para que cualquier mujer o familiar que se encuentre en situación de violencia pueda acudir a pedir ayuda, orientación o atención de su caso.
El Urbano - ¿Quiénes lo integran?
Patricia Córdoba - La responsable del Grupos es Patricia García Zalazar. Ella y yo somos las más activas de la organización por posibilidad familiar y horaria. Pero las otras chicas están encargadas también de las reuniones, de atender casos de violencia, del programa de radio, etc. Los chicos por su parte colaboran desde la creación de recursos como publicidad, en las reuniones de organización y obviamente en nuestra contención, que siempre necesitamos, por estar en constante contacto con casos de violencia.
El Urbano - ¿Que trabajo se viene llevando a cabo?
Patricia Córdoba - Nuestra tarea principal es la prevención, por lo que desde un primer momento tomamos contacto con los organismos oficiales que atienden las cuestiones de género como el Consejo Nacional de la Mujer que, desde 1992 es el espacio gubernamental responsable en el país del cumplimiento de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Violencia contra la Mujer, y también con el Observatorio de la Violencia contra las Mujeres organismo destinado al monitoreo, recolección, producción, registro e información sobre los casos de violencia contra las mujeres a través de su línea gratuita 144. Estos organismos nos proporcionaron material gráfico y folletería que utilizamos para distribuir en espacios públicos como las plazas, en las escuelas y los talleres que tenemos en la Biblioteca Popular Malón que es nuestro espacio de trabajo social y territorial. De esta tarea surge la necesidad de la formación de la Asociación Civil "Las Mirabal", debido a que muchas mujeres empezaron a contactarnos solicitando asistencia, orientación y ayuda en situaciones muchas veces de gravedad, por lo que debimos ponernos en contacto con los organismos que intervienen a nivel local en estas situaciones, como el Juzgado Comunal, Centros de Salud en los Barrios, Consejería de la Mujer del Hospital Eva Perón, Oficina de Desarrollo Social de la Municipalidad y fuerzas de Seguridad: Comando y la Comisaría 24ª . En la tarea de sostener y colaborar con estas mujeres se fue creando una red de trabajo que constantemente nos mantiene en actividad e informados sobre los casos que van surgiendo. Es decir, que no solo trabajamos en concientización de la población sobre los derechos de la mujer y la realidad de la violencia de género sino que también ayudamos a mujeres que ya están padeciendo alguna situación de violencia guiándola para que pueda utilizar las herramientas que ya existen en nuestra ciudad y en la región.
Por otro lado, también tenemos un programa de radio llamado “XX: Un programa genéticamente femenino", que sale todos los sábados a las 20 por una radio local. Obviamente un programa de género, que informa, educa y brinda noticias al respecto, además de tener su toque de humor y música.
El Urbano - ¿Con qué realidad se encuentran en la ciudad?
Patricia Córdoba - La ciudad atiende constantemente casos de violencia, es cotidiano que lleguen a la Comisaría 24ª mujeres para denunciar golpizas, amenazas o maltrato de todo tipo, lo mismo ocurre en la Mesa de Entradas de las Oficinas de Desarrollo Social o el Juzgado Comunal, ni qué hablar de la Guardia del Hospital Eva Perón o los profesionales de los Centros de Salud que detectan en las consultas pediátricas a madres golpeadas. Es común presenciar en la vía pública discusiones de parejas en donde el hombre lleva a la joven de un brazo y a los tirones mientras ella trata de soltarse a los gritos y nadie acude en su ayuda. Cuando uno les pregunta que pasa, el hombre dice "son temas de pareja,
no te metas" y ella consiente en ir con el porque sabe lo que le espera. Hay que educar a la población que se detenga en estas acciones y busque ayuda, llame a la policía o al comando, no se puede tolerar la violencia a plena luz del día y sin resistencia. No debemos naturalizar estas situaciones, porque no son normales. Porque de esa intromisión puede depender una vida.
También existen cantidad de mujeres "en situación de calle" con niños pequeños, escapando de situaciones violentas, que luego van a parar a centros asistenciales y el Estado deriva recursos enormes en traslados de urgencia a refugios lejanos, alquileres y todo lo que implica apartar a una mujer y sus hijos del foco violento, solo para luego volver a la misma situación porque todavía no existe articulación suficiente para que haya continuidad en la atención de la victima. Es en este aspecto que se está intentando trabajar en reuniones que hemos tenido con el Equipo Interdisciplinario de los Centros de Salud San Miguel y Santa Rita, y con la Jueza la Dra. Romina Scaglia y la Referente Provincial de la Comunidad, Patricia Molina. Hay un firme compromiso de lograr una atención sostenida de la victima mientras se lucha para conseguir que haya en la ciudad un espacio destinado a alojar mujeres por lo menos hasta que se brinden las medidas de protección que necesita para volver a su hogar.
El Urbano - ¿Cuál es el nivel de violencia de género que ven ustedes en la sociedad actual?
Patricia Córdoba - La violencia está presente en todas las actitudes de la sociedad, hay que modificar hábitos, conductas y costumbres muy arraigadas en lo familiar, en lo vincular. Los celos, vistos como demostración de amor e interés, deben evitarse y alguien les tiene que explicar a las nuevas generaciones que la mujer no es un objeto y que una relación de pareja no convierte automáticamente al hombre en "dueño" de esa joven. Las mujeres jóvenes deben poder "mirar" y detectar estos indicios violentos y alertarse, charlarlo con sus padres y con sus parejas. Lo que se visibiliza y se comparte deja de estar "en lo intimo”, en secreto, en privado. Dejar de lado viejos refranes como aquel que dice "los trapitos se lavan en casa" para hacer público y denunciar cuando una mujer esta siendo violentada o abusada colabora con esta tarea de luchar en contra de la violencia de género. Asistimos a una etapa histórica en la que las mujeres han tomado conciencia de esto. Por eso, no será fácil para la sociedad ocultar y mirar para otro lado si los hechos de violencia continúan. Hay que mirar, intervenir, involucrarse y esto empezará a evolucionar.






