Allí, donde las noches son más nítidas y oscuras, la esperanza juega una partida diaria contra la muerte. Basada en ejes tan naturales que parece mentira que no abunden en bares, fondas, esquinas y andurriales, la CET se levanta con el sueño tan pequeño e inmenso de salvar un pibe, uno sólo aunque sea, de un veneno tan terrible como el designio perverso de un sociedad que margina sin medir lo que nos pasó generaciones tras generaciones.
Hasta allí llegamos, una mañana gélida de éste junio. El lugar es amplio y cómodo. Cuidado y delicado. Apenas llegás a la Casa hay un aura solidaria que te envuelve. Un hall en la entrada te recibe con metegoles y una mesa de ping pong, muestra simple que en ese espacio lo colectivo supera cualquier problema.
El 24 de septiembre del 2014 se inauguró la CET. El hecho fue cubierto por los medios de todos los puntos cardinales. En esa vorágine que nos genera el día a día de la noticia, no analizamos tremenda puesta en marcha. Una experiencia inédita y primigenia en el país nacía para poder dar respuesta a una de las premisas contemporánea: la adicción a drogas en una población joven, vulnerada y olvidada.
En la Casa Educativo Terapéutico se está tratando, en la actualidad, entre 26 y 30 situaciones. “No significa que los chicos estén todos en la CET de manera permanente… tienen modalidades diferentes de terapia”, comenta Carina López, la joven directora del lugar. La funcionaria, que es operadora en salud mental y adicciones, tiene una diplomatura en esta especialidad, y es asistente socio familiar, trabaja en el municipio baigorriense en el área de adicciones desde hace 5 años. Se desempeñó los primeros 4 en la Secretaría de Promoción Comunitaria, pero, según afirma de manera orgullosa, “siempre desde la gestión comunal se trabajó contra éste flagelo. Por eso se construyó la Casa, gracias a la voluntad política de Alejandro Ramos. En sí, Alejandro tuvo la fuerte convicción que había que crear un espacio como éste”, agrega.
En la CET hay chicos que vienen media jornada, otros completa, otros ambulatorios, otros que sólo vienen dos o tres veces a la semana porque están haciendo el tratamiento en otra institución. Carina comenta que “una vez que ingresan se les hace un tratamiento individual. Se hace una rutina para cada pibe… se les asigna un terapeuta de manera individual, que lo va acompañar durante todo su tratamiento en la CET”.
El espacio de terapia está abierto de lunes a viernes de 8 de la mañana a 20 horas, y los fines de semana y feriados de 8 a 14. En el lugar no hay ningún interno. “Lo que vamos a aplicar a futuro es una modalidad nocturna, que no es internación, sino de contención para cualquier pibe que tenga una recaída o algún conflicto social que amerite que el chico se quede en la CET. Si nosotros tomamos una situación y vemos que está para internación, automáticamente lo derivamos a dónde corresponda”, dijo López.
La directora sostiene que “la Casa tiene una mirada terapéutica, otra educativa, cultural y de contención. Todo eso abarca lo que para nosotros es una ‘restitución de derechos’… la mayoría de estos pibes fueron vulnerados de alguna manera en sus derechos…”.
La CET costó 17 millones de pesos y fue financiado por el Ministerio de Planificación Federal. En rigor todo el programa cuesta unos 2 mil millones y contempla un trabajo interministerial, entre Planificación, Educación, Desarrollo Social, Seguridad y Agricultura. Esta Casa el primera de 60 que se construirán en todo el territorio nacional. También se contempla crear 150 Centro de Prevención Local de Adicciones (CEPLA). “Estamos dentro del programa ‘Recuperar inclusión’, que es el programa que solventa las CET”, asevera López.
“Nuestro objetivo no es que el pibe deje de consumir ya, lo que hacemos es una deshabituación del consumo, distinto a un abstencionismo. Nosotros creemos que con todo lo que podemos ofrecerle al pibe, éste empieza a bajar su nivel de consumo. Y también sabemos que muchos de estos jóvenes jamás van a dejar de consumir, por eso para nosotros llamamos una reducción de daños asistir a un adicto”, comenta la directora. “Nuestro principales objetivos son; la inclusión y la restitución de derechos. Y la baja del consumo. Es una tratamiento integral… acá los chicos reciben, talleres de música, teatro, hacen visitas a lugares de Rosario o Baigorria de nivel cultural, tienen apoyo escolar, tienen médicos que los asisten, tienen actividades deportivas y artísticas, tenemos una huerta, un gallinero, un palomar. Se capacitan en oficio, estamos en contacto con oficinas de empleo y dependencia del municipio para capacitar”, agrega López, quien denota pasión al relatar el paso a paso de la terapia y las posibilidades ofrecidas al que llega a pedir una mano.
“Hay pibes que llegan solos, otros por la familia, otros en situación judicial, otros por instituciones de similares características que lo derivan acá… tenemos un protocolo para estos casos y por cualquier cosa el pibe tiene que ir a otra institución, por una crisis o recaída, lo volvemos a trasladar con la idea de que ese pibe tiene que volver a la CET”, asegura López, quien con dulzura y firmeza asevera que “nuestra premisa es; una vez que una persona cruza la puerta de la CET en busca de ayuda, acá se le da una respuesta… quedarte en la CET o acompañarlo cuando se lo deriva… tenemos que ayudar a ese pibe vulnerado y que queremos recuperarlo… nadie se va de acá con una respuesta negativa. Acá no. Acá tenemos el deber de ayudar y seguir cada situación”. “Y si los pibes porque cualquier motivo dejan de venir y vuelven, se los recibe una vez más. Y no se le reprocha nada, se revalúan algunas cuestiones, tal vez se vuelva atrás en algo del tratamiento, pero nadie queda afuera…”.
“Tenemos un equipo de terapia que está constituido por psicólogos, psiquiatras, médicos clínicos, enfermeros, nutricionista, fonoaudiólogos, dos operadores psicoterapéuticos y una trabajadora social… Después operadores que trabajan como facilitadores, que son los que acompañan el tratamiento de los pibes todo el tiempo, más dos protectores, uno a la mañana y otro a la tarde, que serían como los celadores en una escuela secundaria, y que median si hay algún conflicto o evitar que algún chico se escape o se vaya”, recuerda López. “Acá hay un equipo de NAC (Núcleo de Acceso al Conocimiento), o sea en la CET hay un NAC, con computadoras en red y juegos en línea. Allí tenemos un coordinador y un asistente… En el área de cultura tenemos un coordinador y tenemos talleristas para asistir a los chicos. Además hay tres profesores de educación física y todo el personal de cocina y limpieza… y el chofer de la camioneta, fundamental por el lugar donde estamos ubicados… en total trabajan en la Casa Educativa Terapéutica unas 40 personas…”, dijo la directora.
Los chicos que van logrando superar obstáculos desde la CET también se lo quieren ayudar. “Nosotros estamos trabajando con algunas empresas de la zona y el municipio para poder ingresar a los chicos al mundo laboral… lo asesoramos en la redacción de currículum, los acompañamos, le decimos cómo deben presentarse a una entrevista de trabajo… pero eso es según vaya el chico avanzando en todos los aspectos. Nosotros sabemos quién puede empezar a trabajar y quién no… no queremos frustrarlo, por eso damos su tiempo a todo…”, comenta López.
“Paciencia, amor, comprensión, tolerancia, contención… esas son nuestras herramientas”, manifiesta Carina. “Nosotros tenemos normas de convivencias para todos. Reglas claras. Esas normas la debemos cumplir todos, desde mi persona, como directora, hasta el pibe que recién ingresa a la Casa. Y esa es la clave, porque desde que abrimos hasta hoy no se ha producido ningún problema entre los chicos. No hubo ningún hecho de violencia, nada entre los chicos. Eso que tenemos situaciones muy complejas… pero todo se resuelve con diálogo…”. “Acá vienen chicos de escasos recursos. Esos que no tienen acceso a clínicas privadas. Antes era impensado tener un espacio así de manera gratuita…”, rememora la directora.
Todo el personal que trabaja en la CET ha tenido capacitación en adicciones. También la SEDRONAR los ha capacitado a lo largo de estos meses y los previos a la inauguración.
La Casa ya se está ampliando. Se está construyendo un Polideportivo gestionado por Alejandro Ramos. “Es la segunda parte de la CET. Vamos a tener un gimnasio, unas canchas, vestuarios…”, comenta López.
“Hay chicas en la CET. Pero en cuestión de tratamiento siempre es mayor el porcentaje de chicos que mujeres. Las pibas es como que muchas tienen hijos y se quedan en casa con ellos… esto no significa que no consuman tanto como cualquier chico… pero las pibas tienen otros problemas… el 95 % de las que pasaron la CET han perdido la tenencia de sus hijos, por problemas judiciales. A una de ellas logramos que pudiera recuperar sus hijos…”, asevera la funcionaria y agrega que “se da apoyo legal, con abogados de la municipalidad a los jóvenes con problemas judiciales”.
Desde septiembre del año pasado, cuando abre la CET, pasaron 50 chicos por el lugar. La franja de edad que se atiende es de 16 años en adelante. “Estos chicos tienen un roce con la muerte bastante interesante. Ellos hablan de la muerte en todo el tiempo. No tienen muchas expectativas de vida. Nosotros en los talleres tratamos de sacar esa sensación todo el tiempo… darles esperanzas… por eso insistimos en las visitas culturales por fuera, que son lugares impensados por estos pibes… conocer el Planetario, o la Casa del Agua, o ir al Monumento a la Bandera a los festejos del 20 de junio, sentarse cerca del río, tomar mate y comer churros, para ellos es una experiencia inolvidable… o trabajar en la huerta, ver un pibe que un sábado en la mañana estaba tirado en la calle o la celda de una comisaría, que ahora esté cortando radichetas es algo increíble, pero verdadero”, finaliza diciendo Carina.
La Casa Educativa Terapéutica debe ser un orgullo para cualquier baigorriense. Cuando cualquier tilingo venga hablar de seguridad, que sepa que en Granadero Baigorria hay un lugar donde a los pibes que se les culpa por males, tienen una chance en sintonía con esta docena de años de empates y emociones.
A la par de los derechos obtenidos está la CET. Pero es poco. Es una sola en todo el país. Es más, cuando se construyan los 60 en todo el territorio, también serán pocas.
Es fácil, pero sería un pecado sino lo pudiéramos al afirmar, que en vez de miles de policías, gendarmes, prefectos, militares de todos los colores y versiones, el estado tendría que ahondar más en estas Casas y meter en cana a los ricos que son los verdaderos responsables de la masacre.
Más queríamos contar esta maravilla, que emociona hasta la fibra impensada de cualquier bien nacido. Subrayar y afirmar que en el oeste de la ciudad, en una calle que ni nombre tiene, allí donde el horizonte aun aparece sin contaminaciones, está la Casa Educativa Terapéutica de Baigorria donde una manojo de pibes están re escribiendo sus vidas.






