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Sábado, 05 Julio 2014

El adiós al último gaucho (Homenaje a Bambino Bardés de la Vega)

Por Hugo Cravero

 

Raúl “Bambino” Bardés de la Vega fue fiel a su pertenencia y compromiso. Desde pibe abrazó la actuación para ganarse la vida y no perderse ni un minuto de pasión. Por eso dejó en los tablados pedazos de él, de argentinidad, de identidad.

Lo vieron los circos, las radios, los teatros. De pueblo en pueblo llevó como meta no traicionarse jamás.

Auténtico militante de las cosas nuestras, puso su alma en la cuenta de los saldos. Sabía que si no aflojaba, no habría heridas futuras imposibles de sanar.

Contador de tradiciones, gran poeta, intachable tipo, patriota; Bambino regó flores para el jardín de la memoria y cultivó en canciones un mañana colectivo.

Hace más de una década, con otros paisanos tan comprometidos como él, llevaron el busto de Juan Bautista Baigorria a bendecir a San Luís. Lo hicieron a caballo, con la estatua recién hecha por el artista Aldo Beltrocco. Esta hazaña fue contada por muchos, pero pocos le han dado el peso real a la travesía.

Me contó en una entrevista Beltrocco, que la imagen de la obra, hoy instalada en la Plaza 9 de Julio de nuestra ciudad, la realizó inspirada en Bambino. Que quede claro, ese busto de Baigorria, el indio pobre, puntano, ninguneado por la historia, luego de haberle salvado la vida a San Martín en el Combate de San Lorenzo, se hizo en homenaje y semejanza a Bardés de la Vega.

Hace poco el Concejo Deliberante, tarde por supuesto, lo declaró Ciudadano Ilustre de Granadero Baigorria, la ciudad que hacía años había adoptado como propia. No pudo recibir el galardón, pero lo que lo admirábamos en silencio ya lo habíamos puesto en el sitial de las personas necesarias para escribir el día a día.

Imagino que hasta el último instante pensó en despedirse con alguna cuarteta o una milonga, estido de gaucho o en su bicicleta, siempre atento, proyectando una nueva aventura, construyendo el futuro.

Hoy, sábado 5 de julio de 2014, en esta mañana helada y húmeda, la ciudad ha perdido a uno de sus imprescindibles. No olvidemos nunca a Bambino y su legado. Al indio Baigorria lo dejó de lado el relato oficial, su pasado quedó en una neblina donde muchos lo fuimos a buscar. No hagamos lo mismo con Bardés, no dos veces.

Mantengamos viva la digna misión del querido vecino, que emprendió su viaje eterno entre cantos y payadas.