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Domingo, 06 Abril 2014

Mucho antes de ser Granadero Baigorria

La ciudad cumple el 9 de abril 125 de la aprobación de la traza de pueblo. Pero, qué fuimos antes de ser lo que hoy somos. Qué fueron de estas tierras en tiempos de la colonia y después en la conformación del país

 

Para poder ubicarnos geográficamente, la zona donde hoy está Granadero Baigorria era conocida como Pago de los Arroyos en tiempos coloniales y comprendía desde la vera del río Carcarañá al sur hasta la Cañada Las Hermanas al norte (Ramallo, Buenos Aires), al este el río Paraná y al oeste con Córdoba. El paraje, que en la actualidad cuenta con varias localidades, entre la que está la nuestra, tiene varios arroyos que desembocan en el Paraná, lo que hacía que los viajeros que transitaban por estos caminos tenían que sortear los escollos de las cuencas que le daban la identidad al insipiente territorio.

Desde la llegada del español a América la expansión de los conquistadores se hizo a sangre, matanza y saqueo a los pueblos originarios. Y por supuesto esto también ocurrió en estos lares. Aunque los indígenas que habitaban al sur de la provincia de Santa Fe (Chanáes, Carcaraés, Timbúes) dieron resistencia, como ocurriera en 1527 cuando Sebastián Caboto fundara el Fuerte Sancti Spiritu, que fuera la primera población española en territorio argentino, y en 1529 timbúes y chanáes derribaron el fuerte tras los malos tratos que los europeos infringían a los nativos.

Recién el 15 de noviembre de 1573 cuando Juan de Solís fundara la ciudad de Santa Fe y a posteriori el Cabildo, fue cuando comienza a poblarse la extensa llanura de la Pampa Húmeda. Pero recién a finales del siglo XVII se empieza a otorgar permisos a particulares para que exploten el mercado del ganado cimarrón, para autoabastecer las colonias. El derecho a “vaquear” se les dio a influyentes españoles, entre ellos al Capitán Don Luis Romero de Pineda quien recibió del Gobernador General de las Provincias del Río de la Plata, José Herrera y Sotomayor, en representación del Rey de España, 27 leguas al sur de la provincia de Santa Fe en 1689, donde constituyó la Estancia La Concepción. Antes en 1682 se le otorga una merced a Antonio Vera Mujica, quien se puede afirmar como el primer propietario de los lotes donde hoy está Granadero Baigorria. En rigor a Romero de Pineda se le da las tierras al sur del arroyo Salinas (hoy arroyo Ludueña) hasta el Saladillo y a Vera Mujica desde el Ludueña al norte hasta el Río Carcaraña. Es de aclarar que tanto Pineda y Vera Mujica eran encumbrados vecinos de Santa Fe e integrantes del cabildo, lo que facilitó la entrega de las tierras por parte de la corona.

Antonio Vera Mujica muere en Asunción del Paraguay en 1691 y su hijo mayor vendió las tierras, que además tenía 3200 cabezas de ganado, en 1719 a la Compañía de Jesús. Los jesuitas utilizaron el inmenso paraje para formar la Estancia de San Miguel del Carcarañal, donde desarrollaron la agricultura para actividades productivas y comerciales. A su vez los religiosos llevaban las reducciones misioneras para evangelizar a los originarios.

En 1767 los jesuitas fueron definitivamente expulsados de América. Primero fue el Reino portugués y luego el español que veían en la orden religiosa católica una amenaza por su capacidad de poder autofinanciarse y su inclusión con los indígenas.

Tras la salida de la Compañía de Jesús, todas las tierras que poseían los jesuitas fueron rematadas en subasta pública a través de una Junta de Temporalidades. Divididas en lonjas con salidas al Paraná las fecundas tierras se volvieron a dar a las personas influyentes a la colonia. Es de aclarar que la capilla y el edificio que hoy está en la ciudad de San Lorenzo fueron transferida a la orden Franciscana.

En 1774 la antigua Estancia San Miguel del Carcarañal era vendida a precio vil. Uno de los compradores fue Francisco de Villarruel, quien fue el que más extensiones de fraccionadas adquirió. Obviamente lo que hoy es Granadero Baigorria estaba en las lonjas compradas por el terrateniente.

La posesión formal de las parcelas fue el 6 de octubre de 1796, a través del procurador General de la Junta de Temporalidades, Salvador Amenábar. Lo que Villarruel compra son los terrenos que estaban ubicados en el paraje El Espinillo en el distrito Ludueña. En 1868 la familia empieza a desprenderse de lotes justo cuando el gobierno de la provincia de Santa Fe abre el camino de Rosario a la Capital provincial, actual Ruta Nacional Nº 11. Esta traza agilizó el tránsito, que antes se realizaba por el camino Real, otra huella que fuera abierta en el siglo XVII y que vinculaba Asunción con Buenos Aires. La misma se extendía a kilómetros del río Paraná de manera paralela para vadear los arroyos y evitar a los indios de la zona.

La construcción de la nueva conexión, revitalizó la zona y elevó los costos de los terrenos lo que hoy son las ciudades del Cordón Industrial.
Cuando Lisandro Paganini compró las tierras donde fundaría el pueblo que llevaría su nombre en 1884, lo hace a dos privados. La menor extensión a Rufino Villarruel, nieto de Francisco y la de más tamaño a Carlos Casado Alisal, terrateniente con quien Paganini ya tenía negocios inmobiliarios.

El Negocio redondo de fundar pueblos

La fundación de nuestra ciudad se enmarcó en los grandes negocios inmobiliarios que se dieron en el país luego de la unificación de Buenos Aires a la Confederación, dando inicio a la República Argentina. Los triunfantes acomodaron los tantos para que los socios se hicieran más ricos. No lejos de lo que ocurrió durante la Colonia, los que supieron estar cerca del poder fundaron pueblos, compraron tierras por dos mangos o se asociaban con empresas que creaban los ferrocarriles.

Un dato no menor fue que en 1887 el gobierno provincial aprobaba una ley para la creación de pueblos, librándose el colonizador de pagar impuestos por las tierras a poblar. O sea, pingüe de negocio, porque seguía arrendado los lotes o vendiéndolos para la construcción de viviendas. Los requisitos eran que los mismos debían tener una dimensión de por lo menos 120 hectáreas y que el fundador dejara trazado calles amplias, plazas y espacios para templos, dependencias estatales, hospitales, escuelas, policías, entre otros. Lisandro Paganini, luego de dos años de rechazo continuo, el 9 de abril de 1889, le fue aprobado el pueblo que en un principio estaba bajo la jurisdicción del Pueblo Alberdi (luego anexado como barrio de Rosario) y en el departamento San Lorenzo.

Recién en 1918, Pueblo Paganini contó con la primera comisión de fomento, o sea el primer gobierno comunal, pero esa es otra historia que contaremos el mas que viene.