Alejandro Ramos traspasó las fronteras de nuestra ciudad. Es que el intendente en licencia dejo hace rato de ser el “joven muchacho, abogado, hijo del doctor Augusto Ramos”, para ser un dirigente peronista que muestra a Granadero Baigorria, su ciudad, como modelo a seguir en la construcción de un estado en crecimiento y con justicia social.
Su mentada “Gestión Ramos” es irreversiblemente un éxito. Se podrá discutir metodologías, maneras, determinaciones, pero siempre es más fácil ser críticos sentados en casa, con el control remoto en la mano, despotricando sin el peso específico de estar en decisiones que modifican la vida misma de un pueblo.
Kilómetros de asfalto, cloacas, gas natural en barrios que antaño discutían las mismas desde las utopías, espacios verdes recuperados, centros culturales y educativos, luminarias de alta tecnología, forestación y unos cuantos etcéteras, son parte de las obras que transformaron a Baigorria en la ciudad más pujante de la región. Sí señores, no es engaño, ni fanatismo falicilongo. El que no vea esto, más allá de los reproches válidos que se le puede hacer al gobierno, no ha visitado las localidades vecinas. Hoy con orgullo podemos decir que el gobierno que Ramos inició en 2007 puso a Baigorria por encima de muchos municipios de la provincia.
Ahora obviamente que cada funcionario que trascienden los límites de su ciudad, debe pararse en sus logros territoriales. Lo hace Sergio Massa con El Tigre, Hermes Binner con la provincia y Rosario, Macri con la Ciudad Autónoma, y logicamente Alejandro con Baigorria. Y no está mal. Ramos puede mostrar feliz su ciudad, la nuestra. Puede hablar de los 2000 pibes formados en el Centro de Capacitación Laboral Néstor Kirchner, de la fiesta del pueblo todos los años en abril donde de a miles vienen a disfrutar del camping, de los 600 niños que en este momento cuando escribo estas líneas disfrutan de la colonia de verano totalmente gratis, de los gurisitos que son iniciados en la educación en los jardines municipales, de las 240 casas se están construyendo por el plan PROCREAR en el predio del ferrocarril, de los miles de baigorrienses que van a la Casa de la Cultura a cantar, bailar, estudiar, crear, soñar… saben me quedo corto, pero sí, somos un modelo a exportar y solidarizar a otras ciudades, y por qué no… llevarlo a la provincia.
Usted se preguntará. ¿Ramos podrá llegar hacer gobernador de Santa Fe? Yo le digo que sí. Porque no tiene techo. Porque desde su labor nacional en la Secretaría de Transporte a logrado demostrar que es capaz de trabajar decente y eficazmente. Conté alguna vez que cuando Alejandro fue nombrado en la cartera de transporte, me llamaron de muchos medios del país para contar de él. Hubo periodistas, esos que son cómplices del pasado, que me preguntaban de manera capciosa “sí Ramos era la persona idónea para el cargo”, y yo supe decir que “sí, que si algo se destaca de Ramos es su pasión por el trabajo”. El tipo no me hizo pasar por mentiroso. Es incansable, meticuloso, detallista, obsesivo. Un amigo del gobierno me dijo, sin ánimo de ofenderlo, que “es un hincha pelotas, y eso es bueno; está en el detalle, te puede llamar mil veces por un tema, quiere la perfección”.
Hace unos días, cuando vino a la ciudad Martín Gainza, jefe de la regional litoral de ANSES, vi como Alejandro les hablaba a los intendentes de la región que asistieron a una exposición sobre los beneficios del ente nacional. No voy a entrar en detalles, pero ese día conocí un aspecto desconocido de Ramos para mí. El de dirigente. Como Ramos ya es un sustantivo propio en la política santafesina y dentro del peronismo provincial. Vi como les hablaba a jefes comunales mayores que él, con más años de militancia. Vi una persona que les explicaba y los abrazaba con las palabras.
Estoy convencido que nuestra ciudad será protagonista de la realidad política de la provincia y del país. Y ese protagonismo vendrá de la mano de Alejandro Ramos.






