Un ambiente de incertidumbre se vivió los días posteriores al temporal. Piquetes a lo largo de la Ruta 11 se prolongaron en la región. Primero fueron los barrios donde el agua costaba drenarse, pero después se empezó a sumar los de las barriadas más postergadas, en esos lugares dónde pocos quieren mirar.
Bermúdez fue la que más padeció el vendaval, lo que hizo que se iniciara en esta ciudad un malestar que llevó a vecinos a cortar la ruta por varios días. Hasta el canal de cable de noticias porteño C5N anduvo por estos pagos mostrando el conflicto de piquetes.
Tal vez fue la salida más rápida de los vecinos para exigir el accionar de los gobiernos comunales, que, vale aclarar, trabajaron con lo que tenían a mano. Es obvio decir que no estamos preparados para este tipo de catástrofes, pero en medio de la desolación los ciudadanos buscaron lo que tenían más cercano. El corte de ruta y caminos dentro de las ciudades del Cordón Industrial.
Desde allí se desarrollaron hechos, que quizás uno siempre intenta invisibilizar en el alma. La intolerancia y la cantidad de fascistas que aún persisten en la sociedad. Desde facebook vecinos de toda la región tildaban de “negros de mierda” a otros vecinos que la estaban pasando bien.
Lo irónico es que muchos de estos fachos que pedían reprimir como sea, cueste lo que cueste, se presentan como cristianos algunos, contra el aborto otros y defensores de perros y gatos muchos. Unos hipócritas patéticos.
El martes se sumó otro fantasma. Los saqueos. Pude escuchar de una comerciante de Baigorria afirmar la estúpida certeza que a eso de las 17 30 del miércoles los “negros de mierda” iban a empezar a saquear desde la ruta 11, entrando por los barrios. Qué ignorancia. Se imaginan los pobres organizados con un cronómetro en mano para empezar la faena.
Los que cortaban las calles, en Baigorria, en su mayoría eran los del paraje “El Cañaveral”, una barriada que se ubica detrás del barrio Maristas a la vera de las vías del Belgrano Cargas. Alguno de estos come cirios, delatores de falsas noticias, atrasados sociales, conocerán El Cañaveral. Cuántos minutos resistirían vivir un día normal, sin lluvias en el lugar sin poner una sola queja...
A estos inválidos comentarios de saqueo y robo, lo multiplicaron mediocres pseudos comunicadores. Desde sus perfiles en las redes sociales, algunos que se dicen periodistas, pero jamás pisaron una escuela que lo valida, le daban peso a la no información. Vuelvo a preguntar. Quién en su sano juicio puede creer a irascibles personas que por tener un grabador se creen que están para el Martín Fierro. Cómo pueden creerle. Quizás podremos respondernos con una simple explicación… si muchos le creen al traidor de Jorge Lanata como no hacerlo con impresentables que no saben articular dos oraciones sin faltas.
En sí, podríamos decir que como no estamos preparados para tremenda tempestad y las miserias salen a flor de piel, y los medios, salvo honrosas excepciones, tampoco están a la altura.
A una semana de la pedrada, las cosas están más en calma. Pero lo vivido estos días nos desnuda como sociedad.
Ojalá que estos energúmenos detestables sean los menos, por el bien de todos. Qué ese Ku Klus Klan criollo sólo sea una pobre imagen de unos pocos.






