Este texto no busca generar grandes sobresaltos, pero sí aportar precisiones sobre los nombres casi confirmados que competirán por la intendencia de Granadero Baigorria en 2027.
Maglia
Como es lógico, al inicio de esta lista aparece el actual intendente, Adrián Maglia, quien aún no confirmó que irá por un cuarto mandato, pero todo indica que así será.
Ahora bien, ¿por qué se afirma esto? Por varios indicios que ya se están manifestando y que, quienes trabajamos en esto, comenzamos a interpretar tras más de 12 años de gestión.
En primer lugar, ya se están realizando encuestas que miden al propio Maglia y a concejales cercanos al mandatario, como Natalia Annunziata y Martín Tartarelli, ambos anotados también en la carrera hacia 2027.
A su vez, el magliaismo ha trabajado —de manera eficiente y no tan silenciosa— en sumar sectores de la política local que en algún momento se habían acercado a la oposición, concentrando así la disputa en su principal adversaria: Antonella García.
Volviendo a Maglia, surge una pregunta inevitable: ¿Qué chances reales tiene de lograr un nuevo mandato, considerando que, al 10 de diciembre de 2027, acumularía 14 años al frente del Ejecutivo local? Sería, sin dudas, el dirigente con mayor permanencia en la historia de la ciudad, desde Paganini a Baigorria.
Responder no es sencillo. La gestión muestra signos de desgaste. La ciudad arrastra problemas notorios y la administración parece encontrar dificultades para dar respuestas, ya sea por aburguesamiento propio de la década larga al mando o por la falta de autocrítica en ciertos sectores que aún sostienen una mirada complaciente sin poder ver lo evidente.
El intendente enfrenta un desafío importante si pretende competir nuevamente. Un cambio parcial de gabinete aparece como una necesidad. Resulta evidente, por ejemplo, la falta de “muñeca” política en áreas clave como la Secretaría de Gobierno, a cargo de Osvaldo Aymo - el afrancesado - donde no siempre se logra interpretar al empleado municipal, un actor central en cualquier proceso electoral.
Otro punto crítico es el de los servicios públicos, especialmente la recolección de residuos, cuya falencia se acentúa los fines de semana y feriados. La problemática ya no se limita a barrios periféricos, sino que se extiende a todo el ejido urbano, en un contexto donde crece además el ejército de personas que sobreviven en la búsqueda en la basura la comida y el sustento diario.
Maglia ha sostenido una administración ordenada y austera, pero necesita una renovación integral de la gestión si aspira a seguir en el poder.
Dentro del oficialismo, además del intendente, aparecen los nombres de Natalia Annunziata y Martín Tartarelli. Ambos concejales y ex funcionarios del Ejecutivo.
Annunziata tuvo un rol destacado como secretaria de Salud durante la pandemia, con eje en el vacunatorio del Centro Cultural Cholo Montironi, donde se aplicaron 150 mil de dosis contra el Covid.
Tartarelli, por su parte, fue secretario de Obras Públicas durante ocho años, atravesando distintas etapas de la gestión, siendo siempre un gestor activo en la administración.
Ambos representan una renovación dentro del espacio, una carta que Maglia podría jugar si decide no encabezar la boleta.
Antonella
Por el lado de la oposición, Antonella García se posiciona como la candidata más firme para disputar la intendencia.
La concejala, que ganó su banca en 2021 contra todos los pronósticos, inició desde entonces un recorrido político sostenido. Salvo en las generales de 2023 —donde Maglia se impuso de manera pírrica por un margen mínimo de 200 votos—, su crecimiento ha sido constante e imbatible.
Desde su lugar como opositora al oficialismo, García consolidó su liderazgo, logrando ampliar su base política más allá de su pertenencia al peronismo y al Movimiento Evita. Supo tender puentes con distintos sectores, configurando un armado amplio con proyección de gobierno.
Esa madurez política —propia de quienes aspiran a gestionar— se refleja en una mirada más integral de la ciudad. Gobernar implica pensar en el conjunto, y García parece haber comprendido ese punto.
A esto se suma una sensibilidad construida en el territorio, en el contacto cotidiano con los vecinos. Su desafío es claro: no sólo convertirse en la primera mujer intendenta de Baigorria, sino también hacerse cargo de una ciudad postergada en el tiempo.
Unidos
En el espacio Unidos, el escenario es más acotado. Dos nombres aparecen en carrera: Gisela Da Ponte y Lautaro Barrera.
Da Ponte, actual presidenta del Concejo, ha demostrado con creces su capacidad de gestión y construcción política. Ella, junto a sus compañeros del Legislativo baigorriense, logró un hecho histórico: la independencia económica, y porque decirlo política también, consiguiendo que Ejecutivo active el depósito de los fondos para el desempeño del Concejo de manera autónoma del Municipio.
Con trayectoria desde joven en la política local, acompañando a su padre, el concejal mandato cumplido Guillermo Da Ponte, construyó un perfil propio, con carácter y capacidad de diálogo.
Por su parte, Lautaro Barrera representa una figura emergente. Con apenas 23 años, cuenta con una fuerte militancia y presencia territorial.
Su compromiso se inició en la misma escuela secundaria, cuando cursaba en la Escuela Técnica 550 de barrio Santa Rita. Allí, un casi niño Lautaro fue forjando una personalidad potente como integrante del centro de estudiantes que lo supo tener como presidente en su momento.
Vinculado al Partido UNO, Barrera combina su identidad política con su pertenencia al ámbito evangélico, ampliando su llegada a sectores donde la política tradicional suele tener menos inserción.
Lautaro a su corta edad conoce Baigorria, cada barrio, cada vulnerabilidad. Incansable y brillante, Barrera es un cuadro sobresaliente de la sociedad baigorriense.
La Libertad Avanza
Finalmente, aparece el concejal libertario Santiago Fontana.
Es una edil con pocas luces. Sus proyectos son vacíos de contenido, lo que denota un desconocimiento de la ciudad.
Su figura se sostiene más en el arrastre de la ola nacional que en construcción propia.
Santiaguito ha oscilado en sus posicionamientos dentro del Concejo. Ha votado con los ediles de la oposición a Maglia, donde se vio beneficiado en cargos (que recientemente perdió) y con el Ejecutivo en exenciones impositivas en negocios inmobiliarios, o sea del palo laboral de donde procede, lo que deja interrogantes sobre su consistencia política.
En sí, Fontana es fruto del "voto moda", pero literalmente está bola de lo que ocurre en la ciudad.
En definitiva, el tablero de cara a 2027 comienza a delinearse. Nombres hay. Lo que aún falta —y será determinante— son propuestas concretas para una ciudad que hace tiempo viene reclamando planificación, gestión y futuro.






