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Domingo, 09 Noviembre 2025 Honorable sin H

Idas y vueltas: la presidencia del Concejo y la disputa por la ciudad posible

Tres concejales ya se anotan para dirigir el legislativo local. Tartarelli negocia con sus compañeros de bancada; Natalia y Antonella pelean cuerpo a cuerpo por el cuarto voto; y Fontana vende su posición a cambio de algunos cargos

Opinión del licenciado en Periodismo y locutor Nacional, Hugo Cravero

Un sainete vernáculo, alejado de la sociedad, pero que delineará el destino de Baigorria.
A menos de un mes de la asunción de las nuevas autoridades, el Concejo de Granadero Baigorria ya comenzó las negociaciones palaciegas para definir quién ocupará la presidencia del cuerpo.

Un dato clave para entender lo que se viene es la salida de Mario Rosales, quien durante 16 años fue concejal de la ciudad y, en sus mandatos, logró lo que pocos: poner paños fríos entre los ediles y el Ejecutivo.

Fue Rosales quien, en momentos críticos —tanto durante la intendencia de Alejandro Ramos como la de Adrián Maglia— consiguió consensos cuando todo parecía imposible.

El 10 de diciembre Rosales dejará su banca y serán otros —u otres, para entendernos mejor— quienes disputen la presidencia del legislativo local.

Los nombres y sus padrinos políticos

El primero en anotarse es Martín Tartarelli, quien asumirá el 10 de diciembre y se perfila como el único vínculo directo entre el Municipio y el Concejo.

Es un secreto a voces que tanto Natalia Annunziata como Favio Maurelli, los otros ediles oficialistas, tienen vuelo propio, y que la relación entre ellos y el intendente Adrián Maglia no pasa por su mejor momento.

Más aún cuando ambos apoyaron la candidatura de Caren Tepp a diputada nacional por Fuerza Patria, mientras Maglia, en soledad, jugó para Provincias Unidas acompañando a Gisela Scaglia, como lo hicieron otros intendentes peronistas santafesinos.

Tartarelli contaría con el apoyo de Santiago Fontana, el concejal libertario que también asumirá el 10.

El joven dirigente —que en campaña propuso despidos masivos en el Estado y el cierre de áreas sensibles como Discapacidad, Género, Cultura o Educación— hoy negocia cargos dentro del Concejo.
En síntesis: liberales anti Estado hasta que llegan, y luego todo se trata de hacer caja, una rúbrica ya clásica de la corrupción libertaria.

Fontana estaría casi alineado al Ejecutivo, en una suerte de continuidad del rol que cumplió el concejal Javier Minetti, quien justificó su apoyo al oficialismo en el “miedo Kuka” o el fantasma comunista que, supuestamente, camina por las calles baigorrienses.

Fontana haría lo mismo, pero con un agregado: aprovecharía la oportunidad para colocar asesores y hacer algún que otro negocio.

La pulseada femenina

Por su parte, Antonella García y Natalia Annunziata también quieren la presidencia del Concejo. La contienda en este punto está trabada.

Annunziata busca un acuerdo con el magliaismo puro y sumar el apoyo de Tartarelli, mientras que García contaría con los avales de Gisela Da Ponte y Adrián Milo.

Falta el cuarto voto, pero todo indica que Fontanita ya habría fichado para el oficialismo.
Aunque al ciudadano común el tema pueda parecerle ajeno, no debería serlo.

La nueva composición del Concejo ya proyecta el 2027, con varios nombres en carrera para la futura intendencia.

Lo que está en disputa no es sólo una presidencia, sino el modelo de ciudad que se pretende construir.
Como se ha sostenido en este espacio, 2026 debería ser el año de la autonomía municipal, el paso hacia el futuro inevitable de Baigorria.

El nuevo Concejo tiene el deber de debatir si Granadero Baigorria será una ciudad para muchos… o para unos pocos.

Mejor dicho, para poquísimos.