Tiempo Argentino - El Directorio de YPF decidió ayer reinvertir el 90,5% de las utilidades, por lo que distribuirá como dividendos apenas $ 303 millones de los $ 6353 millones que obtuvo la compañía como beneficio durante los últimos ejercicios (5296 corresponden a 2011 y 1057 millones a los residuos de períodos previos), más $ 299 millones de reserva legal, mientras que los $ 5751 millones restantes se reinvertirán en el futuro. La decisión, que marca un claro cambio de paradigma en relación a la gestión española en manos de Repsol, fue aprobada ayer durante la asamblea de accionistas que tuvo lugar en la sede central de la compañía, en Puerto Madero.
Presidida por Miguel Galuccio, la asamblea de accionistas de YPF se extendió desde las 12 horas hasta pasadas las 18 y, si bien mantuvo un tono cordial, no estuvo exenta de momentos álgidos, particularmente en lo que refiere a dos de los diez puntos del orden del día aprobados ayer: la ya mencionada distribución de utilidades y el pago de honorarios hacia los miembros del Directorio. Con relación al primero de estos puntos, los representantes de Repsol –una nutrida delegación de abogados españoles y locales– cuestionaron “por bajos” los montos a distribuir y pidieron explicaciones de cuál iba a ser la política general implementada por YPF en cuanto al pago de dividendos.
Con respecto al pago de honorarios, según pudo averiguar este diario, una auditoría detectó que se ocultaba a los accionistas el importe de los honorarios que percibían los miembros del Directorio.
Por ejemplo, durante el año pasado se informó que los aprobados fueron de $ 22 millones para los directores, cuando la cifra desembolsada por función de director y función ejecutiva fue de unos $ 59 millones. “Si se pagó eso es porque correspondía”, fue el argumento de los representantes de Repsol.
Lo cierto es que la legislación vigente establece que cualquier percepción económica de un director debe ser aprobada por el Directorio. En función de estos antecedentes, la Asamblea aprobó una investigación para conocer el destino de esos $ 37 millones de diferencia. Otro de los puntos que despertó duros cruces fue el desempeño de la gestión corporativa. El Estado argentino, que hizo valer su mayoría en la participación accionaria en cada uno de los puntos sujetos a aprobación, aprobó los balances contables pero rechazó la gestión corporativa de Repsol en base a los pobres resultados obtenidos en producción de gas y petróleo, la reducción de las reservas y la merma en la exploración.
Por el contrario, Repsol objetó cada uno de los puntos aprobados, a excepción de la contratación de la firma de auditoría Deloitte.
Además de Galuccio, estuvieron presentes el director jurídico Rodrigo Cuesta y el director de administración y finanzas, Nicolás Arceo. El viceministro de Economía y ex interventor en la compañía, Axel Kicillof, presenció en silencio la extensa asamblea. El 16 de abril pasado la presidenta Cristina Fernández anunció la nacinalización del 51% de las acciones de Repsol en YPF, ante una alarmante caída en la producción de hidrocarburos durante la gestión española. La intervención en manos del ministro de Planificación Julio De Vido finalizó a comienzos de junio, con la asunción del nuevo Directorio comandado por el CEO Miguel Galuccio. “Esto es una gran noticia, si tenemos en cuenta que estábamos acostumbrados a que se lleven todos los dividendos fuera del país, y sobre todo en momentos en que es tan difícil la captación de inversiones por la situación que se vive en el mundo. Es una noticia importante, para celebrar”, explicó Guillermo Pereyra, secretario general del sindicato del gremio de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa y representante de los trabajadores en el Directorio de la compañía. Según el dirigente, quien participó de la extensa reunión de accionistas, la decisión adoptada ayer por el Directorio de YPF “marca una diferencia de gestión” con respecto a la administración privada. “Era muy poco lo que se reinvertía en los yacimientos, esto va a traer más trabajo, se está enderezando el declive que teníamos en la producción, que ya creció un 5%”, agregó Pereyra, actual secretario adjunto en el bloque de la CGT que conduce Hugo Moyano.
En la misma sintonía se expresó Víctor Bronstein, reconocido especialista en temas energéticos. “La reinversión del 95% de las utilidades es en principio un buen dato. Obviamente uno de los problemas de la gestión de Repsol es que mandaba gran parte de las ganancias para pagar dividendos, hecho que repercutía negativamente.” A pesar de darle la bienvenida a esta política, el analista expresó que difícilmente pueda repetirse en el mediano y largo plazo. “Hay que hacer un análisis más fino: el inversor invierte pensando que va a ganar dinero con esa inversión, no siempre se puede reinvertir el 95%; este es un caso excepcional en plena etapa de transición”, argumentó. Desde la óptica de Bronstein, la política de mediano plazo deberá encontrar un equilibrio entre la necesidad de fondos para reinvertir –“la base de una política petrolera requiere inversiones permanentes” y el pago de dividendos–. “No puede pensarse una empresa mixta sin reparto de dividendos”, concluyó.






