
El directorio de la empresa Sancor trabaja contra reloj para frenar una deuda que se ha tornado no sólo impagable, sino creciente, por acumulación de intereses, pero también de gastos corrientes en una estructura que quedó desbordada por el derrumbe de la actividad que provocaron las inundaciones en la cuenca lechera provocaron la reducción a la mitad la oferta de leche fluida, y el receso del consumo doméstico